El atractivo de las aves

Cultura, gastronomía, excelentes vinos, calidad de vida, buenas infraestructuras y sorprendentes paisajes tanto de mar como de montaña. Son los grandes argumentos que atraen a las personas que visitan Euskadi. Sin embargo, otro atractivo camina sobre las lagunas, anida en los abrigos de roca y vuela sobre nuestras cabezas: las aves. El territorio ofrece hasta una decena de áreas de observación de aves en humedales, costa y montaña. El elenco resulta espectacular.

A pesar de su pequeña extensión, Euskadi ofrece recursos para quienes deseen observar aves: en menos de 50 kilómetros de distancia exhibe tres zonas bioclimáticas bien diferenciadas: la atlántica, la mediterránea y la zona de transición entre ambas. Especies como el buitre leonado o el alimoche presentan aquí unas de las mejores poblaciones de Europa. Además, Euskadi cuenta con servicios turísticos de primer orden caracterizados por su alto nivel de calidad. Sus equipamientos de uso público -observatorios de aves, centros de interpretación, rutas señalizadas…- y una experta atención personalizada en los puntos de información, convierten una sencilla visita en toda una experiencia personal.

La red europea Natura 2000 representa más del 20% del territorio vasco, que con una rica Red de Espacios Naturales Protegidos (Parques Naturales, Biotopos Protegidos y Árboles Singulares), siete Humedales Ramsar de importancia internacional y una Reserva de la Biosfera entre otros, avala la riqueza del medio natural de este territorio. La costa vasca es frecuentada por grandes cantidades de aves marinas y cetáceos que ofrecen unos avistamientos dignos de cualquier viaje naturalista.

 

Abubilla

Txingudi, en Gipuzkoa

En su reducida extensión, Txingudi refleja las características geográficas que conceden importancia a Euskadi en el contexto de aves migratorias. Ubicado en la desembocadura del río Bidasoa, entre las últimas estribaciones del Pirineo occidental y el Golfo de Bizkaia, recoge tanto a las aves continentales que evitan la cadena pirenaica en sus migraciones, como la corriente de aves marinas y acuáticas que viajan siguiendo la línea costera.

Especies como la serreta mediana, colimbo grande, espátula común, chorlitejo chico, correlimos oscuro, correlimos gordo, correlimos tridáctilo, gaviota cabecinegra, gavión atlántico y buscarla pintoja se pueden ver a lo largo del año desde los cómodos itinerarios y observatorios diseñados a tal uso.

 

Lagunas de Laguardia, Araba

El enclave de las Lagunas de Laguardia corresponde a cuatro humedales localizados en la proximidad de esta singular localidad de la Rioja Alavesa. Estos humedales, tres de ellos de origen natural endorreico y con marcado carácter salino, son el lugar de reproducción de azulones, fochas, zampullines, somormujos, rascones y aguiluchos laguneros, así como una colonia de martinetes y garzas reales e imperiales, asentada en sus carrizales. Durante los pasos migratorios son visitados por diversas especies de anátidas y limícolas, e incluso el raro avetoro aparece de vez en cuando.

Las lagunas se hallan rodeadas del típico paisaje de la Rioja Alavesa, formado por viñedos, rodales de almendros y parches de matorral mediterráneo, en el que nidifican aves de distribución mediterránea, como la collalba rubia, la terrera común o el abejaruco. Varios senderos señalizados conectan estas lagunas dando acceso a interesantes puntos de observación de la vida que albergan.

 

Valderejo, Araba

Se trata de un área rural encajada dentro de una amplia depresión y rodeada de elevados escarpes rocosos que destaca por la belleza de sus paisajes, así como por la singularidad y variedad de su fauna y flora. El río Purón atraviesa este Parque Natural excavando un profundo y hermoso desfiladero. Este escenario acoge uno de los muestrarios más complejos de aves rupícolas del País Vasco, entre las que se encuentran el buitre leonado, el alimoche, el águila real, el halcón peregrino, el vencejo real o las chovas piquigualda y piquirroja.

Una cómoda red de sendas permite recorrer gran parte del Parque Natural mientras se van descubriendo las aves de bosques, riberas, pastizales y montaña.

 

Pico picapinos

Urdaibai, Bizkaia

El estuario de Urdaibai en la desembocadura del río Oca es, atendiendo a su extensión y grado de conservación, el humedal más importante del País Vasco. Es un enclave relevante como área de reposo e invernada para las aves migratorias, integrado en un mosaico de acantilados, montañas, playas y ríos que confluyen en el estuario con cuevas, bosques naturales, un rico patrimonio geológico, arqueológico y cultural.

El Cabo Matxitxako, el mejor lugar del País Vasco para la observación de aves marinas y cetáceos, y el Urdaibai Bird Center, un observatorio privilegiado de la marisma y gran museo vivo de la naturaleza en pleno corazón de la Reserva, son los puntos más reseñables.

Decenas de especies de aves son observables con toda claridad desde Urdaibai Bird Center. Entre ellas el colimbo grande, busardo ratonero, chorlito dorado, avefría, garza imperial, garceta imperial, espátula milano negro, zarapito, halcón peregrino, cormorán grande, garza real, aguilucho lagunero, cigüeña negra, martín pescador, porrón europeo, avoceta, cerceta o el ostrero. El avetoro es el gran protagonista del periodo de invernada. Mientras que la reintroducción del águila pescadora constituye el proyecto estrella del centro.

Estos son solo cuatro de los diez puntos específicos de observación de aves que existen en el territorio. Más información en www.birdingeuskadi.net

 

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